La sastrería femenina es una tendencia que se impone con gran fuerza para esta temporada primavera verano y que, aunque no parezca, podés adecuar y combinar para que se convierta en un estilismo apto para cualquier evento.

Tiene su origen en los años ‘30, momento en el que apareció una actriz de renombre con un esmoquin negro que terminó revolucionando la moda femenina. Años más tarde este estilo tan sofisticado y elegante hizo aparición en las pasarelas internacionales de la mano de grandes marcas como Yves Saint Laurent, quien precisamente instaló en el armario de las mujeres este detalle masculino, con su objetivo fijo de que la ropa no sólo embellezca a la mujer, sino que le aportara seguridad, fuerza y confianza. 

En este último siglo se ha tornado una pieza básica del fondo de armario, absolutamente necesario y útil. Si bien se ha asociado con estilos clásicos y formales, de la mujer empresaria, ideal para ir a la oficina o a reuniones importantes, en la actualidad puede adaptarse al estilo propio de cada mujer volviéndolo apto para otro tipo de eventos más informales. 

Para empezar a incorporar esta moda tan especial, y que tanto poder nos aporta como mujeres, es importante que la elijas según tus colores predilectos, texturas, estampas con las que estés más familiarizada e incluso considerando los complementos que usualmente te acompañan en tus looks como cinturones, calzados y accesorios. No nos olvidemos de buscar aquellos cortes que más favorecen nuestra tipología corporal ya que existen múltiples y no todos estilizan la figura. 

 

¿Me conviene invertir en estas prendas o serán solo para esta temporada? 

En primer lugar, es una excelente inversión ya que son piezas que pueden usarse en conjunto o por separado, por lo que son súper utilizables en diferentes combinaciones; además, son atemporales, si bien este año son el must have del verano, no se ven afectadas por la moda o las tendencias, por ende si son de buena calidad te van a durar años.  

¿A donde voy a ir con un traje? ¿Cómo lo combino? 

Si elegís las formas correctas por tu tipo de cuerpo, podés usarlos con remeras básicas y sneakers, poco maquillaje y pelo recogido, para la tarde o para salir de paseo; si subís la apuesta, combinalos con una lencería y tacones, un buen maquillaje y cabello al natural, para presentarte en una cena o cita. Ambas opciones también podés implementarlas para ir a trabajar. Aunque también es apto reversionar este look y optar por short en lugar de pantalón. 

Con estos estilismos atraerás todas las miradas transmitiendo una imagen fuerte y segura de vos misma. ¡Atrevete!

ST:@berenicemartin.imagenintegral

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