El pasado 16 de abril el Senado de la Nación aprobó la modificación de la Ley Nº 26.485 de Protección Integral contra las Mujeres, para incluir el acoso callejero como violencia contra la mujer. Hablamos, sobre esta temática, con Patricia Calandin*, Secretaria de Coordinación y Directora del Instituto de Género y promoción de la Igualdad del Defensor del Pueblo de la Provincia de Córdoba.

El acoso callejero será penado en nuestro país. El Senado aprobó por unanimidad incluir esta tipificación a la Ley Nº 26.485. En este nuevo proyecto se entiende por violencia a las mujeres en espacio público como “aquella ejercida contra las mujeres por una o más personas a través de conductas o expresiones verbales o no verbales, con connotación sexual, que afecten o dañen su dignidad, integridad, libertad, libre circulación o permanencia, o generen un ambiente hostil u ofensivo”. Además, la ley establece penas contra estas ofensas que se desarrollen “en espacios públicos o de acceso público, transportes y centros comerciales”.

El proyecto aprobado establece, por un lado, implementar una línea telefónica gratuita de asesoramiento para esos casos, destinada a la contención y a la elaboración de estadísticas en el marco del Consejo Nacional de las Mujeres; por otro, “insta a las fuerzas de seguridad a actuar en protección de las mujeres en espacios públicos cuando se vieran afectadas por este tipo de delitos”.

Patricia Calandin afirmó que ha sido un gran avance para la legislación argentina y para el cambio socio-cultural en el que estamos inmersos. La funcionaria destacó varias razones que hacen importante esta incorporación legal: “En primer lugar, porque la modificación a la Ley Nº 26.485 de Protección Integral a las Mujeres reconoce una nueva modalidad de violencia de género y permite visibilizar una problemática que está naturalizada en la sociedad. Las prácticas de hostigamiento verbal, piropos, insultos, persecución y muchas otras conductas que se dan hacia las mujeres, en el espacio público y por desconocidos, sostienen expresiones culturales de estereotipos que subordinan a la mujer y que, simbólicamente, expresan la idea de “mujer objeto de deseo” y “mujer pública”. Y por otro lado, que el acoso callejero podrá funcionar como agravante de otros delitos, por ser violencia de género, lo que significa aumentar las condenas, e incluso, impedir o ser un obstáculo para algunos beneficios procedimentales”.

Las cifras son alarmantes en todo el país y Córdoba no es una excepción. Según El Defensor del Pueblo, a través del Instituto de Género y Promoción de la Igualdad, “en Córdoba 7 de cada 10 mujeres expresa haber recibido piropos con connotaciones sexuales, expresiones obscenas o intimidantes, en lugares públicos como plazas, parques, paseos, calles y veredas. Lugares a los que todos tenemos acceso y derecho a disfrutar en igualdad de oportunidades. En el transporte público urbano, 2 de cada 10 mujeres sufre apoyos, rozamientos, apretones con connotación sexual en los colectivos. Y 3 de cada 10 mujeres han recibido gritos y frases intimidantes sobre su cuerpo o sexualidad en las paradas de colectivo”.

Calandin aseguró que son prácticas que están naturalizadas en la sociedad e incluso muchas veces justificadas desde el discurso o argumento, ya sea por varones o mujeres. Algunas mujeres sostienen que el piropo sube o beneficia su autoestima. Por otro lado 6 de cada 10 varones consideran que el modo de vestir de una mujer es lo que provoca el acoso. Por ejemplo, 3 de cada 10 mujeres han sufrido exhibicionismo en la vía pública, y 6 de cada 10 han debido modificar sus horarios y sus recorridos habituales para evitar el acoso en la calle, finalizó la funcionaria.

Nuestra provincia se adhirió a la Ley Nº 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales”.

El acoso callejero es una expresión más de la violencia de género. Día a día los números sobre la violencia contra las mujeres reflejan una preocupante y triste realidad. Con respecto a esto, Patricia Calandin sostuvo: “la violencia es cultural y los casos de violencia doméstica, violencia sexual e incluso los femicidios, que son la expresión más extrema, lamentablemente son una realidad presente en nuestra sociedad.  A ello se agrega la mirada social sobre la violencia de género: gran parte de la población aún sostiene en el imaginario cotidiano los mitos que responsabilizan o culpabilizan a la mujer. Esto se refleja luego en las conductas o prácticas que se naturalizan o invisibilizan como el acoso en la calle, los ambientes hostiles en el ámbito laboral, las miradas y respuestas que se dan frente a hechos de violencia hacia las mujeres. Los ciudadanos reaccionan frente a un femicidio con marchas de reclamos, pero frente a un hostigamiento que sufre una chica que salió a bailar y usa minifalda, dicen “ella es la que provoca”.

Si vos o alguien que conocés vive alguna situación de violencia de género, llamá gratis al 144 o buscá algún centro de atención cercano. Las 24hs del día. No estás sola.

*PATRICIA CALANDIN

Secretaria de Coordinación y Directora del Instituto de Género y Promoción de la Igualdad del Defensor del Pueblo de la Provincia de Córdoba – Presidenta en Fundación Abrazos.

www.patriciacalandin.com.ar

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