Dejando a un lado los clichés asociados a una determinada edad, el arte de vestir bien una vez pasada los treinta tiene mucho que ver con la actitud: ser fiel a una misma y no intentar parecerse a otras personas. Teniendo este mantra como base y poniendo en práctica algunas claves, conseguir un estilo perfecto  a los 40 y 50, verse mejor que a los 20 es increíblemente sencillo.
La Moda, las tendencias y las prendas no tienen edad.
A día de hoy, no es ninguna sorpresa encontrarnos con “Top Models” que superan los 50 años desfilando en las pasarelas más importante del mundo o protagonizando campañas de moda.
Por ello, no es sorpresa encontrar que han surgido infinidad de “influencers de moda” que superan la barrera del medio siglo y que han conquistado a todos con su estilo. Además, las calles del circuito internacional de la Moda también se han llenado de “insiders” de mediana edad que han demostrado que dominan el complejo arte del “Street Style”.
Abrazar los clásicos: Un jersey de Cashmere, un abrigo de paño auténtico, un traje sastre, una americana de lana… Invertir en piezas de calidad y con vocación eterna de ser la principal premisa para conseguir un estilo impecable en esta etapa vital. Así se lograr armar un fondo de armario atemporal que nunca falla, perfectos para construir estilismos sencillos y seguros para cualquier escenario.
Encontrar una silueta que favorezca: A estas alturas ya se conocen cuáles son aquellos cortes y prendas que más resaltan nuestros puntos fuertes. Por lo que sólo queda tenerlas siempre como piezas de cabecera para lograr looks que potencien nuestra figura.
Adaptar las tendencias de Moda: La clave está en quedarse con las que mejor nos hagan sentir y adaptarlas a nuestro estilo personal: mezclarlas con otras piezas de nuestro guardarropa más clásicas  o invertir en una tendencia cuyo material o tejido sea de calidad exquisita. Así se integra de manera perfecta en todo el conjunto.
Buscar el equilibrio: Compensar, equilibrar, contrarrestar.  Cuándo? En el momento en que el estilismo se arriesga con piezas potentes, habrá que suavizar con accesorios más neutros.
Los neutros siempre son buena idea: Blanco, negro, beige, camel, gris… increíblemente socorridos cuando se mezclan entre sí, bien de la mano de básicos bien de piezas más de tendencias. Hacer uso de este truco de estilismo es siempre caballo ganador y mucho más si se recurre al contraste entre texturas opuestas como el punto y el cuero, por ejemplo.
No tener miedo al color/estampa: Vestir más allá de los tonos neutros y lisos, en tonalidades más bien brillantes y/o estampados, no se circunscribe a ninguna edad en concreto, pero a estas alturas sí se suele conocer cuál es la gama cromática que más favorece el color de piel y cabello.

Apostar por los accesorios: El factor sorpresa siempre supone un as en la manga, y una se lo puede permitir a los 20, 30, 40 y más allá, especialmente si el resto de los elementos son neutros y comedidos.
Menos es más: Looks monocolor en negro y blanco, neutros, puro minimalismo elegante.

Y para terminar, aquí va un truco tanto filosófico pero igual de efectivo que los anteriores: No te olvides de innovar. Un poco de improvisación que te saque de tu zona de confort es siempre una buena idea.

Lali Germanetto
Asesora de Imagen. Productora de Moda
Instagram: @Lali Germanetto
Colaboración especial: Angela Bruno Asesora de Imagen
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